|

¿Qué le espera a Argentina bajo la nueva doctrina Monroe y el renacimiento del realismo?


Franco Domínguez | Enero 2026

“Inesperado, repentino y sin previo aviso, sorprendiendo a la mayoría de la gente, de manera similar a cómo un ladrón entra en la noche sin que nadie lo sepa, causando destrucción y perturbación” dice un fragmento de la biblia el cual refleja muy bien la sensación que tuvo el mundo y en especial los latinoamericanos que despertamos o fueron despertados el tres de enero del 2026 al enterarse del ataque y captura de Nicolás Maduro sobre el territorio de Venezuela por parte de Estados Unidos y que a su vez le hace preguntarse a nuestros recurrentes y nuevos lectores: ¿Qué relación tiene el suceso venezolano con Argentina? Bueno, les respondo que: ¡Demasiado! pero que iremos desglosando esa respuesta poco a poco y siempre de la manera más clara posible.

Caricatura del Presidente Roosevelt.

Desde hace un tiempo pareciera que el pensamiento y las acciones de Trump, cambiaron completamente, de hablar de paz y ser galardonado por la FIFA con un premio por la paz a invadir Venezuela y amenazar tanto a Colombia, Cuba, México y Groenlandia con acciones similares, pero ¿A qué se debe esto? La respuesta la podemos encontrar, en una palabra: “Geopolítica” el estudio y análisis de la geografía de un territorio para ejercer o alcanzar poder y es que desde hace tiempo si hay algo que le preocupa a los Estados Unidos y en particular la administración Trump, es la influencia que ha tomado China en la región latinoamericana donde Venezuela tenia acuerdos con la milenaria nación, la cual requería y requiere de dicha energía. A su vez, Estados Unidos es una nación que requiere de un constante empleo del “crudo” un tipo de petróleo denso, esencial para el funcionamiento de la industria de refinamiento y del cual Venezuela dispone, junto con otros recursos estratégicos. En palabras claras, Estados Unidos con esta jugada está logrando dos cosas: abastecerse de energía y acorralar a China e incluso Rusia de un recurso energético esencial donde será la nación americana la que ponga las condiciones al tener el activo tan deseado bajo su control.

En cuanto al caso de Groenlandia el interés de Estados Unidos no es cosa reciente como nos cuenta Javier Luchetti en “Groenlandia como Pivote geoeconómico en la pugna por el Ártico durante la era Trump” sino que viene desde el siglo XIX pero que a nuestros días ha incrementado su valor ya que, Groenlandia garantiza el acceso a minerales críticos, tierras raras, hidrocarburos, nuevas rutas comerciales con el deshielo del Ártico, despliegues militares y en especial contener el avance chino y limitar la proyección rusa.

Como hemos visto las acciones estadounidenses responden actualmente a claros fines estratégicos los cuales pueden ser apreciados en la Estrategia de Seguridad Nacional para Estados Unidos de fines del 2025 donde “En el plano geográfico, la estrategia ordena sus prioridades colocando en primer lugar el hemisferio occidental, seguido por las tres regiones estratégicas tradicionales: Indo-Pacifico (la más importante del siglo XXI), Europa y Oriente Medio” (Real Instituto el cano, 2025); poniendo su atención a los asuntos en el continente americano -y con ello la reaparición de Doctrina Monroe (América para los Américanos o América bajo el control e influencia de Estados Unidos)– ya que según el entendimiento de la administración Trump, los años de tradición liberal a nivel institucional como multilateral le ha sido más beneficioso a China al punto de hacer tambalear la posición de Estados Unidos en la región latinoamericana lo que ha generado que el actual gobierno vea necesario resguardarse tanto teórica como de acción bajo el pensamiento realista, una corriente de pensamiento donde el poder lo es todo y donde el empleo del poder militar es visto como necesario y justificado para resguardar los intereses de la nación lo cual explica las constantes declaraciones de Trump, respecto a estar dispuesto a hacer uso de la fuerza militar para alcanzar los objetivos nacionales y resguardar su seguridad.

Con lo anteriormente explicado respecto a los intereses estadounidenses y su modo de accionar ya sólo nos queda pasar a nuestra patria y preguntarnos ¿Qué nos espera a los argentinos en este renacer realista donde la fuerza militar es cada vez más empleada? ¿Estamos bajo el ojo del águila estadounidense? ¿Puede Argentina sufrir acontecimientos similares a los de Venezuela?

Antes que nada, es bueno recordar lo que ya todos saben, la mayor disputa que tiene Argentina hoy es con Gran Bretaña por la cuestión Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y sus espacios marítimos, así como su presencia continua en la Antártida. Gran Bretaña es un histórico aliado de Estados Unidos lo que nos hace plantearnos otras preguntas extras ¿Estamos encaminados a un posible conflicto o agresión con Gran Bretaña y Estados Unidos o solo con uno? ¿Están los ingleses decididos a entrar en conflicto para asegurar una posición en la Antártida como lo parece estar Estados Unidos para defender sus intereses? ¿Estados Unidos tiene interés en nuestra región del fin del mundo y puente al continente blanco? El autor Ariel González Levaggi en “La guerra rusoucraniana y los desafíos de seguridad globales en el Atlántico sur” nos dice que la guerra en Europa representa no sólo una aceleración a un mundo multipolar y la militarización de los estados en la lucha por recursos estratégicos donde la armada adquiere un rol protagónico. Según el autor “el mundo está mirando hacia los polos” una idea que encuentra justificativos en artículos académicos como el de María Ana Leal“La Antártida: Importancia geopolítica y económica” nos menciona que, la Antártida es un espacio de disputa estratégica por su ubicación geográfica para el control de rutas marítimas y aéreas transpolares, la conexión entre el Atlántico, Pacifico e Indico, así como el espacio ultraterrestre. Su potencial económico al disponer de recursos renovables como el Krill, peces, algas o recursos no renovables como hierro, cobre y potenciales hidrocarburos y su valor geopolítico de largo plazo algo que los británicos tienen bien entendido al punto de seguir militarizando las Malvinas como acceso más próximo al continente blanco y que un informe de UK Forces Tracker (portal especializado en operaciones navales) clasificó a la Argentina como “actor de interés estratégico” y posible amenaza.

Ahora, ¿Qué ocurre con el caso estadounidense en la Antártida y Argentina? Para responder a esta pregunta se hará uso del excelente articulo académico de Mauro Queirolo “intereses territoriales antárticos de Estados Unidos: localización y sentido geopolítico” quien a través de la reconstrucción de un documento secreto de planificación de operaciones de 1955, elaborado para el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, titulado: “La localización de los intereses antárticos de Estados Unidos” el cual estaba acompañado por un mapa elaborado por la CIA llamado “Reclamos Territoriales en la Antártida” informalmente llamado “Bluebird o pájaro azul” por su peculiar forma con el fin de identificar las áreas donde Estados Unidos debía concentrar su presencia para adelantarse a futuras disputas territoriales y acceso a recursos poniendo al Polo Sur como centro de gravedad y proyectar tres áreas estratégicas: el Pacifico (principalmente por el Mar de Ross), el Atlántico con el Mar de Weddell y menor importancia el Índico. El asunto de gravedad es que dichos ejes se superponen con el Sector Antártico Argentino. Para Estados Unidos estas zonas como el Mar de Weddell, representan rutas alternativas de navegación interoceánica y nodos estratégicos de control marítimo, los recursos disponibles anteriormente mencionados, así como la cercanía hacia el Cono Sur sudamericano, el Pasaje de Drake y el Atlántico Sur.

Entre las estaciones que dispone Estados Unidos podemos enumerar tres:
1) Estación Palmer, situada en la Península Antártica en la Isla Anvers, es el sector más próximo a Sudamérica, superponiéndose entre el reclamo argentino y británico. A su vez, se vincula con el Pasaje de Drake y el Atlántico Sur conectando Tierra del Fuego, Malvinas y Antártida.
2) Estación AmundsenScott – está ubicada en el centro geométrico del continente blanco, articulando los tres grandes ejes: Pacifico, Atlántico e Indico.
3) Estación McMurdo – ubicada en la Isla Ross en el Mar de Ross y el sector pacifico de la Antártida la cual le da conexión con Nueva Zelanda, Australia y el Pacifico Sur y realizando labores logísticas de abastecimiento.

Finalmente, el autor explica que los intereses estadounidenses en la Antártida son del siguiente tipo: estrategia indirecta, persistente y de largo plazo siendo respaldada por la presencia científica permanente, la localización estratégica de sus estaciones, el control de áreas clave, así como la acumulación de conocimientos geológicos y logísticos

Como hemos visto a lo largo de este articulo hemos tenido que pasar por varios sucesos para abordar una cuestión que pareciera tan ajena y lejana a nosotros y que ahora sólo nos queda preguntarnos ¿Qué le espera a Argentina bajo la nueva doctrina Monroe y el renacimiento del realismo? ¿Estamos próximos a sufrir acontecimientos similares a los de Venezuela por parte de potencias como lo son Estados Unidos o Gran Bretaña?

La respuesta a la primer pregunta y a entendimiento de quien le escribe es que a Argentina le espera un futuro de gran incertidumbre como al resto de naciones en iguales, menores o hasta mayores condiciones al quedar envueltos en los asuntos geopolíticos producto ya sea de su posición geográfica, los recursos que dispongan o la defensa de los intereses que consideren vitales para su existencia, pero si algo es seguro es que, si Argentina espera que su voz sea tenida en cuenta en el concierto internacional debe desarrollar sus capacidades tanto tecnologías como industriales y especialmente militares porque como hemos visto el mundo está cada vez más militarizado y será el poder militar quien imponga condiciones, así como hará que naciones con diferencias deban sentarse a dialogar o enfrentar las consecuencias del choque.

Respondido lo anterior nos queda la segunda pregunta, la más preocupante y que tiene una esencia similar de respuesta a la primera: la incertidumbre. En el corto como mediano plazo no pareciera que la nación americana como británica esté dispuesta a ejercer acciones, presiones o amenazas sobre el territorio nacional, especialmente en una época donde el actual gobierno de Javier Milei mantiene buenas relaciones con ambas naciones, pero que no quita el hecho de la incertidumbre antes mencionada, el aumento del personalismo en los líderes políticos que cada vez adquieren más poder para dar respuestas concretas y como bien dicta el realismo las alianzas y las buenas relaciones pueden cambiar en cualquier momento.

Ya lo dijo el gran historiador Tucídides: “Los poderosos hacen lo que quieren, los débiles hacen lo que pueden” y Argentina debe entender su lugar en el mundo, lo que busca y cómo lo buscará sin caer en errores con altísimo costo.


Esta publicación constituye un extracto de nuestra revista ‘Der Globalist’Edición Enero 2026

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *