Franco Domínguez | Febrero 2026
Todos hemos escuchado alguna vez la expresión o metáfora de que, si seguimos el norte tarde o temprano encontraremos el camino correcto, el futuro, pero pareciera que ese plan de ruta no es el apropiado para el argentino, nuestro norte es el sur, el sur patagónico con sede en Tierra del Fuego donde la misma se posiciona como flecha a ser seguida y no “una daga apuntando a la Antártida” como lo plantea el gran hegemón del continente.

Bandera de la Argentina junto a la de Tierra del Fuego
Antes de hablar de la relevancia estratégica que tiene Tierra del Fuego es necesario remarcar que la misma adquiere estatus federal y provincial el 26 de abril de 1990 con la ley N° 23.775 en un largo camino iniciado en 1954 con el primer proyecto de provincialización. El Decreto ley N° 2191 de 1957 restableció y definió los límites del Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Ya en 1984 y el retorno de la democracia se presenta el primer proyecto de provincialización para que en el año 1990 mediante Decreto N°1491 se convocó al electorado de la ahora provincia para elegir a diecinueve convencionales para elaborar la constitución que luego fue sancionada y promulgada el 17 de mayo de 1991 y el 24 de julio de 1991 mediante Decreto Nacional N°1381 se convocó a lecciones de autoridades provinciales.
Pasando enteramente a lo estratégico se les recuerda a los lectores de esta revista que en nuestra anterior edición abordamos la situación geopolítica actual de Argentina y la Antártida la cual recomendamos leer para complementar la nueva publicación. Aclarado lo anterior y haciendo uso del libro “Ciudad de la Soberanía. Río Grande, Malvinas y la construcción de la Argentina Bicontinental” nos centraremos en la ciudad de Río Grande de Tierra del Fuego ya que como bien menciona el libro dicha ciudad goza de una gran cercanía geográfica con nuestras Islas Malvinas hoy ocupadas, la presencia activa de soldados que combatieron en 1982 así como de una reivindicación constante de la lucha por la soberanía. A su vez, la ciudad de Río Grande nos lleva a adoptar una perspectiva puesta en el sur del país y el mar argentino lo cual cuestiona la mirada continental y centralista que ha predominado a lo largo de la historia argentina y que resulta ser más apropiada no sólo para los intereses nacionales, también por los sucesos actuales del mundo donde las potencias cada vez ponen más sus ojos en el rol clave que tienen los mares y los polos.

Efectivos de Fuerzas de Operaciones Especiales de la Armada Argentina (ARA) y de la Fuerza
Aérea Argentina (FAA) entrenando en Tierra del Fuego. Imagen: Zona Militar
Por otro lado, en el libro también se nos remarca de manera muy acertada que tanto la ciudad como la defensa nacional no puede entenderse y pensarse sólo desde el plano militar, se requiere de una política integral que articule presencia estatal, infraestructura, capacidades tecnológicas, control territorial, una economía de desarrollo industrial (como lo es la implementación de la Ley 19.640 con el fin de poblar, desarrollar y consolidar un territorio estratégico), desarrollo de infraestructura portuaria e industria naval así como de consolidar un puerto en el territorio lo que ampliaría las capacidades tanto de defensa, producción y logística.
En último lugar, pero no por eso menos relevante el libro nos recuerda y remarca que no se puede desligar la cuestión de la Antártida sin el Atlántico Sur y el rol relevante que puede adquirir la ciudad de Río Grande para reforzar la presencia nacional argentina en el marco del Tratado Antártico algo que concuerda lo explayado en el libro “Una nación en el mar” donde al abordar el poder marítimo este se entiende como la capacidad que tiene el estado para hacer uso del mar en función de sus intereses nacionales por lo que se requiere de una marina apropiada, una industria naval propia y una articulación estratégica entre las fuerzas armadas, el sistema científico-tecnológico y el aparato productivo ya que una no puede funcionar correctamente sin el otro.
Como hemos visto y hoy es posible afirmarlo: la nación Argentina tiene una zona geográfica en particular que le marca el camino a seguir y donde debe poner una especial atención: el sur patagónico, donde Tierra del Fuego es la punta de la flecha en la enorme planificación estratégica e integral que debe llevarse a cabo, abarcando desde la industria, la tecnología, la divulgación académica de este tema, fuerzas armadas, la participación civil y los demás puntos tratados en vista de garantizar no sólo los intereses vitales, también su propia seguridad en el largo plazo.
Esta publicación constituye un extracto de nuestra revista ‘Der Globalist’ – Edición Febrero 2026